
HISTORIA BREVE
San Roque nació en Montpellier, Francia, hacia 1348, en una familia acomodada. Quedó huérfano joven y, movido por una fe profunda, repartió su herencia entre los necesitados y partió como peregrino rumbo a Roma. Europa sufría la peste, y Roque se entregó a cuidar a los enfermos en hospitales y calles; la tradición cuenta que muchos sanaban con su bendición o el signo de la cruz.
Finalmente contrajo la peste. Para no contagiar, se retiró a una cabaña en el bosque. Allí ocurrió el símbolo que lo une para siempre a los animales: un perro comenzó a visitarlo cada día, llevándole pan de la mesa de su amo y lamiendo sus heridas, ayudándolo a sanar. El dueño del perro lo encontró y lo asistió hasta su recuperación.
Tras su muerte, hacia 1379, su devoción se expandió con rapidez, sobre todo en tiempos de epidemias. Por eso se lo conoce como protector contra las pestes. La iconografía lo muestra como peregrino, con una llaga en la pierna, acompañado por un perro que lleva pan en el hocico.
Hoy, en muchas comunidades como en la nuestra, el 16 de agosto se bendicen mascotas y se celebra su memoria como un llamado a la compasión, la caridad y el cuidado de nuestra casa común. En el Valle del Durazno, además, esta fecha coincide con sus fiestas patronales, uniendo la devoción y la tradición local en una celebración de fe y comunidad.
Audiolibro narrado por Tomás Emanuel Tapia
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Gentileza: Tomás Emanuel Alberto Tapia
Gracias por difundir la tradición y la memoria de nuestros pueblos.